El PSOE, con el apoyo de las burguesías catalana y vasca, prepara una contrarreforma fiscal regresiva

La socialdemocracias ha dado una nueva vuelta de tuerca neoliberal en su política de alianzas parlamentarias para aprobar la principal medida económica de esta legislatura, la contrareforma fiscal.

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El ministro de Economía, Pedro Solbes, se aseguró ayer el apoyo de CiU y PNV para la reforma fiscal que hasta ahora había negociado principalmente con ERC e IU, sus socios tradicionales.

A cambio, el Ejecutivo bajará de golpe en 2007 el impuesto de sociedades para las pymes [pequeñas y medianas empresas], en lugar de hacerlo durante cinco años, y elevará la cantidad máxima deducible en las aportaciones a los planes de pensiones, de forma que bancos y cajas obtengan más beneficios por la venta de esos productos, al tiempo que se va preparando a la población para que acepte la progresiva eliminación de las pensiones estatales.

Bajan los tipos máximos del IRPF y sociedades, con un coste para Hacienda de 4.500 millones

La reforma fiscal del Gobierno combina una rebaja media del 6% para los contribuyentes en el IRPF, mayor en los tramos de contribuyentes de mayores ingresos. Respecto al impuesto de sociedades, a las grandes empresas se les rebaja del 35% al 30% y a las pymes, del 30% al 25%.

Ambos proyectos, que mejoran la ganancia de las empresas al tener que pagar 5% menos de impuestos, costarán a las arcas del Estado unos 4.500 millones de euros y se aplicarán ya el año próximo. Esta rebaja de la recaudacion fiscal implicará una disminución en los gastos sociales y un aumento de la precarización en los puestos de trabajo estatales. Esta disminución de ingresos en la caja estatal seguramente llevará, además, a que se aumente el IVA u otros impuestos indirectos.

En el impuesto sobre la renta, se reduce el tipo máximo del actual 45% al 43% y se pasa de cinco a cuatro tramos de renta, lo que en la práctica implica también una menor recaudación fiscal, y por lo tanto continúa la tendencia a desmantelar el escaso estado de bienestar existente.

La mayor novedad en el IRPF consiste en fijar un tipo único para todos los productos de venta en bancos y cajas (cuentas, seguros, plusvalías…) en el 18%. Al aumentar la desgravación los productos se venden más y mejora la ganancia de dichos capitalistas.

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