Las cinco mentiras preferidas por la patronal del comercio para ampliar los horarios

Seguimos oponiéndonos a una de las más nefastas medidas de la flexibilización del sector productivo del comercio: La apertura de comercios en domingos y días festivos.

Cada ampliación de horarios supone un retroceso en las condiciones de vida de las trabajadoras y trabajadores del comercio.

Mentira número 1: El aumento de festivos con apertura y la ampliación de horarios crea empleo.
La ampliación de horarios será cubierta por personal ya contratado, precarizando los horarios o alargando las jornadas de los trabajadores en plantilla.

Mentira número 2: Los horarios y la apertura en festivos son cuestiones empresariales. Son ellos quienes deben decidir si se abre o no, y si quieren abrir que abran.
Los trabajadores somos los creadores de la riqueza, los que producimos, nos esforzamos, nos accidentamos, nos manchamos y damos un buen servicio. Por eso en todo este asunto de “la liberalización de horarios” tenemos mucho que decir.

Mentira número 3: La ampliación está bien ya que así ampliamos la oferta de ocio en la ciudad.
Equiparar el consumo al ocio es una perversión y dice muy poco en favor de una sociedad supuestamente avanzada. La acción de consumir se centra en satisfacer ciertas necesidades que una tiene en su día a día, pero consumir en festivos no es una necesidad prioritaria o vital. Es más que suficiente con los horarios comerciales actuales.

Mentira número 4: En otros sectores se trabaja de lunes a domingo, así que en comercio también puede hacerse.
Hay sectores en los que puede ser imprescindible trabajar en domingo. Se trata de sectores donde se realizan tareas imprescindibles a diario como el campo, la ganadería, la sanidad, las emergencias ciudadanas como bomberos o ambulancias, pero el comercio no es uno de ellos. Los comercios abren más de 13 horas diarias, 6 días a la semana. Se trabaja mucho y con unos salarios muy bajos.

Mentira número 5: El que no quiera trabajar en festivos, puede cambiar de trabajo o montar su propio negocio.
Es absurdo creer que los millones de trabajadores precarizados o explotados en el sector de comercio pueden cambiar de trabajo, o montar su propio negocio así como así. Más aún con las cifras de paro existentes. Además, no es nada justo para los que se han dejado la piel trabajando para esos negocios decirles ahora que se busquen otro sitio.

Mientras los grandes empresarios engordan sus bolsillos, los trabajadores estamos sufriendo unas condiciones cada vez más precarias. El domingo era el único día que teníamos para estar con nuestras familias, parejas o amigos, y ahora para compensar se nos ofrece librar un martes o un miércoles. ¿Alguien cree que es lo mismo librar un día de diario que un festivo o domingo? ¿Donde queda la tan cacareada “conciliación de la vida familiar y laboral”?

Siempre son personas ajenas las que deciden por nosotras y nuestras condiciones de trabajo sin que se oiga nunca nuestra voz. Ayuntamientos, Junta, “sindicatos”… Ya es hora de organizarnos y decidir por nosotras mismas: sin líderes ni jerarquías, sin subvenciones estatales o patronales, sin liberados sindicales y siempre organizadas entre iguales en asamblea. Así es como funciona el anarcosindicalismo.

En la CNT-AIT buscamos soluciones globales como clase trabajadora, sin delegar la lucha en políticos o profesionales del sindicalismo y rechazaremos cualquier medida que no haya sido discutida y aprobada por las asambleas de trabajadores.

Eliminar las horas extra y el trabajo innecesario en festivos y fines de semana, disminuir la edad de jubilación y oponerse a los despidos son nuestras propuestas. Todas estas medidas servirían para luchar contra el paro y mejorar la vida de todas las trabajadoras y trabajadores.

Además se debe tender a reducir la jornada laboral, no a ampliarla. Hace más de 30 años que se reimplantó la jornada laboral máxima de 8 horas (sin contar las horas extraordinarias). Pensamos que ya es hora de avanzar.

En definitiva, se trata de repartir entre todas el trabajo y la riqueza. Hay beneficios de sobra, pero están en manos de unos pocos privilegiados. Y ellos no van a hacer nada por cambiarlo…

TRABAJAR MENOS = TRABAJAR TODAS

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