25N. Patriarcado y capital: alianza criminal

Este lunes, 25 de noviembre: concentración y teatro social.
A las 19h en la plaza de Portugalete.

Cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género, en una lucha sin fin por el cese de la violencia machista que a final de año se acaba llevando la vida de miles de personas en el mundo.

Sin embargo, la violencia de género no puede ser sólo entendida como tal, sino que es fruto de la opresión capitalista y patriarcal que ejercen tanto el sistema como la religión, siendo los asesinatos la última consecuencia de esta violencia.
El régimen heteropatriarcal en el que vivimos nos impone una única forma válida de abordar nuestra vida sexual, relegándola al plano de lo meramente reproductivo. Es por esto que se nos impone también un modelo de familia a seguir, y cualquier núcleo familiar o disfrute de la sexualidad que se salga de la norma, es atacado y contrarrestado por sistema, derivando en muchos de los casos de violencia machista.
Estos roles supeditados a nuestro género no responden a algo natural, sino que son impuestos y construidos por dicho sistema, y sitúan a cualquiera que se salga de ellos y especialmente a las mujeres en posiciones de inferioridad en el ámbito personal y laboral.

Vemos cómo cada vez es más difícil el acceso a métodos anticonceptivos para poder decidir libremente sobre nuestra maternidad, cómo la contrarreforma del aborto promovida por Gallardón nos impide uno de nuestros derechos más básicos, cómo día a día aparecen en los periódicos casos tránsfobos u homófobos sobre personas que han perdido su puesto de trabajo por mostrar abiertamente su sexualidad, cómo las ablaciones se siguen practicando y cobrándose la salud sexual e incluso la vida de muchas niñas al año.

Debido a las discrepancias de opinión dentro del movimiento feminista, siempre queda en el olvido la violencia ejercida contra las prostitutas; quedando demostrado al no reconocerse en las estadísticas oficiales como víctimas de la violencia machista a todos los casos de asesinato, violación y maltrato ocurridos a personas pertenecientes a este colectivo.

No debemos olvidar que vivimos en un sistema capitalista que se nutre del patriarcado para mantenerse, fomentando aún más la desigualdad de género: El acceso al mercado laboral se complica si no compartes sus roles: la comunidad LGBT sufre el acoso y el desprecio por parte de sus compañeros de trabajo, llegando incluso a perder su puesto únicamente por su opción sexual. Lo que concierne a la mujer es aún más complicado, debido a que a ella se le impone la obligación de conciliar vida laboral y familiar y, cuando esto se consigue, se traduce en una menor retribución salarial por la misma labor. Es contradictorio, por tanto, apoyar el feminismo institucional, que nace de un sistema que nos oprime por partida doble.

Nos enfrentamos a innumerables frentes interrelacionados que actúan no sólo en el ámbito laboral, sino en el personal, convirtiéndonos en víctimas de la violencia estructural ejercida por este sistema. La organización y la lucha feminista de clase son fundamentales para dar una respuesta contundente ante estas agresiones.

POR UN 25N COMBATIVO: ¡NINGUNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA!

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